Monday, December 15, 2014

Birdman: Levantar el vuelo o estrellarse de una buena vez


Por Igmar P. / Café Cinéfilo

La sinopsis
Un actor que vivió su momento máximo de gloria al interpretar a un popular superhéroe en el cine, pero que al dejar a ese personaje cayó en el olvido del público, hace un desesperado intento por revivir su carrera actoral con una ambiciosa obra de teatro en Broadway, con la cual espera recuperar su perdido estatus de celebridad, pero sólo si los inesperados contratiempos del montaje no acaban por hundirlo, en “Birdman, o la Inesperada Virtud de la Ignorancia”.
Póster en español de 'Birdman'
Riggan Thomson (Michael Keaton) es un actor de cine que alguna vez alcanzó el estatus de celebridad de Hollywood, gracias a que interpretó a un popular superhéroe llamado “Birdman”, en tres consecutivas películas de acción y aventuras que se convirtieron en éxitos en la taquilla.
Pero luego de que Riggan, interesado en ser tomado más como un actor serio, decidió ya no personificar más al emplumado justiciero en una cuarta película y en su lugar optó por actuar en papeles dramáticos más realistas, su popularidad se vino abajo en picada.
Ahora Riggan Thomson es de esos actores que ya hacen en el olvido, que las personas solo recuerdan si se les menciona que alguna vez fue el tan amado “hombre-pájaro” de la pantalla grande.
En el aspecto personal no todo ha funcionado tan bien como Riggan quisiera; su matrimonio fue un fracaso; su joven hija Sam (Emma Stone) discute a menudo con Riggan y no se tienta el corazón para recalcarle con enfado que como actor la gente simplemente ya no se interesa en lo más mínimo en él.
Pero Riggan planea cambiar todo eso y revivir su desangelada carrera actoral (y de paso recuperar el timón de su propia vida), con una ambiciosa puesta en escena, una adaptación de un cuento del venerado escritor Raymond Carver, llamado “Lo que platicamos cuando platicamos sobre el amor”, dirigida y actuada por él mismo, y la cual será presentada en un prestigioso teatro en Broadway, en Nueva York.
Acechado por arrepentimientos y atormentado en su mente por la voz del superhéroe que él mismo dio vida en el cine, quien le recuerda a cada instante el actor fracasado en el que se ha convertido, Riggan lucha por afinar los últimos detalles de su obra teatral, a escasos días de su estreno.
Tras verse obligado a conseguir un remplazo de último minuto para su protagónico, con un actor llamado Mike (Edward Norton), quien es aclamado por los críticos pero también problemático para trabajar, entre otros inesperados contratiempos que se le empiezan a presentar, Riggan se ve a él mismo cada vez más al borde del precipicio, por lo que solo si su obra resulta ser un éxito podrá alzarse al vuelo de nuevo o de lo contrario terminará por caer por completo en el abismo.

La crítica
“Birdman, o la Inesperada Virtud de la Ignorancia” es la cuarta película del director mexicano Alejandro González Iñárritu, el realizador que dirigió los aclamados filmes “Amores Perros”, “21 Gramos”, “Babel” y “Biutiful”, los cuales han recibido varios premios internacionales de cine.
Si bien el humor de sus cuatro filmes anteriores es lúgubre, dramático y en momentos casi raya en la tragedia, ahora con “Birdman”, Alejandro González Iñárritu nos ofrece un refrescante cambio en el tono de su cine, al entregarnos una comedia sarcástica, una con la cual el espectador disfruta gozoso con cada conflicto por el que pasa su protagonista, mientras que al mismo tiempo, se anhela que de una u otra manera salga airoso.   
Desde las primeras escenas de “Birdman”, Iñárritu atrapa la atención del espectador, al mostrarnos a Riggan Thomson en su camerino en el teatro, en la tradicional postura de meditación pero, ¿flotando en el aire? Al mismo tiempo, tal efecto es mostrado de manera tan sutil, y a su vez, los pensamientos que escuchamos en narración de Thomson en ese momento, hacen posible que uno no se detenga demasiado en ese detalle surrealista.
El flotar en el aire mientras medita es uno de tantos detalles al parecer “sobrenaturales”, como mover cosas con tan solo el poder de su mente, que vemos a Riggan efectuar en el transcurso de la película, una habilidad como la que mostraría cualquier otro superhéroe.
No obstante, González Iñárritu maneja esa “hablidad”, como un chiste que es explicado más adelante en el filme y que ayuda al espectador a adentrarse más en la psicología de Riggan Thomson, un actor cuyo ego es tan inmenso, que por estar más preocupado por lo que se publicaba de él, llegó a descuidar los aspectos más importantes de su vida.
Pero no todo es reflexiones de la vida y lo que hacemos o no hacemos o dejamos de hacer, no, “Birdman” es más que eso; es el medio que encuentra González Iñárritu para ofrecernos su visión muy particular y en varios momentos ácida, de los actores y del escenario teatral en Nueva York.
Para escribir el guión y concebir esta visión acerca del ámbito teatral, González Iñárritu se alió con los guionistas argentinos Nicolas Giacobone y Armando Bo, así como el dramaturgo neoyorquino Alexander Dinelaris Jr., y con ello Iñárritu deja en claro que lo que él busca es mostrar interesantes historias de cine y conseguirlas donde sea que estén, y no quedarse con un solo guionista en particular o con un solo tipo de historias. 
Póster en inglés de 'Birdman'
González Iñárritu es un director de cine que sabe sacar provecho de sus actores, como se puede percibir en su anterior película “21 Gramos”, que triunfa más por lo poderoso de las actuaciones de sus estrellas Naomi Watts, Benicio Del Toro y Sean Penn, que por la historia de la cinta, la cual en realidad es débil sin ellos.
Eso no pasa en “Birdman”, ya que su historia es bastante sólida, pero además, Iñárritu le saca jugo a todo su elenco, empezando por Michael Keaton, sin duda una de las mejores actuaciones de su carrera. También a Edward Norton, quien sorprende desde su primera aparición, cuando ensaya unas líneas del libreto de la obra teatral con Riggan. Emma Stone también brilla como la hija resentida de Riggan; en una escena en la que ella discute fuertemente con él, impacta y en otra en la que tiene una conversación de corazón a corazón con él, conmueve.   
Conforme vemos a Riggan interactuar con los otros actores, ensayar en el escenario, discutir con su agente Jake (un excelente Zach Galifianakis), sobre conseguir tal o cual actor, escuchamos en el fondo una música de estilo jazz muy percusiva a cargo de Antonio Sánchez, que establece a la perfección el ritmo del filme, mientras la cámara sigue a Riggan de un camerino a los pasillos, a la puerta que da al exterior del Saint James Theater en Times Square a fumarse un cigarro, de regreso al interior, a las escaleras, al escenario, etcétera, todo al ritmo de los tambores que en momentos nos hacen desatender el paso del tiempo.  
El excelente trabajo de edición es otro detalle que nos hace olvidar el paso del tiempo, ya que las escenas de “Birdman” avanzan entre suaves desplazamientos de cámara que parecen no tener cortes y que dan la sensación de que toda la película se filmó en una sola toma.
La cinematografía a cargo de Emmanuel Lubezki es magistral; de entrada nos muestra el interior del edificio teatral (en donde se desarrolla la mayor parte de la película), como si fuera una caverna con varios recintos, donde se llevan a cabo acciones que el público jamás conocerá, como si se ocultara un submundo detrás de lo que se ve en el escenario y que a su vez, es solo en el escenario con su luz principal, donde se encuentra la esperanzadora salida de esa cueva.
Con este su cuarto largometraje, Alejandro González Iñárritu no solo reinventa su cine, sino que además esta cinta aparece de manera bastante oportuna en un momento en el cine internacional en el que se realizan cada vez más mega producciones cinematográficas sobre superhéroes (al momento de esta crítica están próximas a estrenarse una secuela a “Los Vengadores”, así como una película de “Superman contra Batman”, entre otras) y utiliza este hecho como fondo para hacer incluso más cómico el humor sarcástico inherente en “Birdman”.
Hay una escena en particular excelente e ingeniosa en “Birdman”, en la que Riggan, mientras camina por las calles de Nueva York, de regreso al teatro, seguido muy de cerca por su visión mental del héroe emplumado que no termina de atacarlo con insultos, se detiene y de la nada aparece en lo alto un monstruoso y gigantesco pájaro robótico, destruyendo edificios a diestra y siniestra y mientras Riggan le lanza rayos con sus manos.
Es como si una película del tipo de “Transformers” o “Los Vengadores”, de pronto se colara de manera muy metiche y repentina en nuestra película “seria”. Al mismo tiempo escuchamos la voz de “Birdman”, que le dice a Riggan: “¡Esto es de lo que estoy hablando, ésto es lo que queremos! ¡No aquella basura parlanchina y aburrida!”, refiriéndose desde luego a la obra teatral que Riggan quiere montar.
El ingenio de González Iñárritu de mostrar toda esta escena como un chiste y a la vez como una escena climática dentro del filme, me hizo reírme por un lado de mí mismo como espectador  (porque en el fondo recordé cuánto disfrute por ejemplo de “Los Vengadores” o de los filmes de “The X-Men”), y también sonreír por lo acertado que está González Iñárritu en decir que las masas cinéfilas de hoy en día prefieren más explosiones y acción en la pantalla grande, que dramas que nos empujen a conocernos más como seres humanos.    

Calificación: ****

Reparto principal y ficha técnica
Título: “Birdman, o la inesperada virtud de la Ignorancia” (“Birdman, or the Unexpected Virtue of Ignorance”)
Dirección: Alejandro González Iñárritu
Guión: Alejandro González Iñárritu, Nicolas Giacobone, Armando Bo y Alexander Dinelaris Jr.,
País: Estados Unidos
Año: 2014
Género: Comedia / Drama 
Elenco: Michael Keaton, Zach Galifianakis, Emma Stone, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan y Edward Norton
Clasificación: Para mayores de 18 años de edad
Duración: 2 horas
Otro póster en inglés de 'Birdman'